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Un 10
de diciembre de 1945 la poeta, pedagoga y
diplomática chilena Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, más conocida por su seudónimo:
Gabriela Mistral, recibe el premio Nobel
de Literatura, convirtiéndose en la primera latinoamericana en obtener dicho
galardón.
En su
discurso de agradecimiento, entre otras cosas manifestó:
«Por una
venturanza que me sobrepasa, soy en este momento la voz directa de los poetas
de mi raza y la indirecta de las muy nobles lenguas española y portuguesa.
Ambas se alegran de haber sido invitadas al convivio de la vida nórdica, toda
ella asistida por su folklore y su poesía milenarias».
Durante
toda su carrera, fue galardonada en varias oportunidades con diferentes
reconocimientos:
* Premio Nacional de
Poesía de Chile con «Sonetos de la muerte», en 1914.
* Secretaria del Instituto
de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones en Ginebra (Suiza),
nombrada en 1925.
* Cónsul de Chile en
Madrid, nombrada en 1933.
Su libro de poesía “Tala” se publicó por primera vez en Buenos
Aires en 1938 y fue considerado como uno de sus mejores trabajos literarios. Se
involucra de lleno con las consecuencias devastadoras de la Guerra Civil
Española especialmente por los niños víctimas de la guerra y traspasa todos los
derechos a las entidades catalanas donde se refugiaron. Luego de recibir el premio Nobel, obtiene el
premio Serra de las Américas de la Academy of American Franciscan History de
Washington en 1950 y el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1951. En 1953
es nombrada cónsul en Nueva York y también delegada de la Asamblea General de
Naciones Unidas.
Gabriela Mistral, una mujer con peso y presencia, de las poetas
más importantes del siglo XX, fue doctor «honoris causa» por la Universidad de
Guatemala, Mills College de Oakland (California), y por la Universidad de
Chile, entre otras universidades.
Fernando
Daza, en 1971 fue el encargado de realizar un mural en cerámica llamado La
ciudad de Santiago a Gabriela Mistral. Dicha obra se encuentra en las
faldas del costado sur del Cerro Santa Lucía. Con el tiempo sufrió serios
deterioros y fue restaurado en 1997.

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