¡Buen día seguidores!
Kiseleva fue una gran artista rusa, otras de las tantas olvidadas por la historia…
A pesar de
que vivió casi 100 años (1878-1974), su trayectoria se vio
interrumpida por los avatares de la vida. Siendo su padre matemático y su madre
maestra, no pudo desviar su inclinación a las ciencias exactas. Pero pronto
descubriría su verdadera vocación: la pintura. Tenía predilección por los retratos de
mujeres.
En una de sus cartas decía: «En primer lugar, soy una pintora de retratos de corazón,
siempre me ha gustado pintar mujeres magníficas e interesantes».
Durante sus inicios tuvo una interesante carrera,
se perfeccionó en distintos países de Europa y obtuvo discretas críticas. Los
que saben aducen que alcanzó su esplendor allá por el 1910…
Tras un matrimonio fallido, se casa con el notable
matemático Anton Bilimovich con el que
tuvo su único hijo: Arseny. De a poco Elena se aislaba de la pintura para
dedicarse a sus tareas hogareñas. En sus memorias escribiría:
“Mi esposo
era un erudito demasiado grande, estaba completamente absorto por su
ciencia y su trabajo y no podía ayudarme a dirigir la casa ni a criar a mi
hijo. Todo recaía sobre mi…, pero a nadie le interesaba la artista Kiseleva “.
Un hecho
trágico en su vida pondría el fin a su carrera: la muerte de su hijo en 1944,
producto de una grave enfermedad contraída en un campo de concentración donde
había estado durante sus últimos dos años.
Quedó
desconsolada y triste. Su última obra fue la de su hijo en el lecho de su
muerte, la cual fue incinerada a pedido de ella, después de su fallecimiento.
Elena
Kiseleva, una gran mujer, una gran artista…
"Maroussia", 1913.
Museo Kramskoy,
Voronezh, Rusia.